
Como toda mañana se sentó en la húmeda banca, esa misma donde su "padre", como lo llamaba ella tiernamente pasaba las tardes junto a las palomas tapado solo de arropajos donde le contaba los cientos de viajes de ultra mar que realizo cuando apenas tenia dieciocho años, esos donde era realmente un héroe, y no un loco como creían todos, una pena fue no haberle dicho nunca lo héroe que era para ella el sobrellevar lo "lujosa" que era su vida en este Santiago querido, el cual le quito la vida de un celoso frío.

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